(Auto)cuidarse.
O cómo en 2026 aprenderé a/de ello.
Escucho La chanson d’Hélène de Philippe Sarde cantada por Romy Schneider, es absolutamente bellísima, tan preciosa… Triste, sí, pero es de una tristeza que amansa y se vuelve amorosa. Quisiera que todo lo triste se volviera así, amoroso. Con ganas de abrazar, de zarandear a la vida muy levemente. Tomo un café con leche en mi vaso térmico (desde que destrocé mi ordenador hace unas semanas ahora tengo cuidado de cómo bebo cosas delante de él) y pienso en hacerme un té mientras. Mi gran problema es ese: me adelanto a los acontecimientos y sufro por ello. Es una ansiedad inmanente que se vuelve sensible a las sensaciones de qué pasará después, qué vendrá después. De alguna manera estoy así este año. ¿Qué sucederá este año? ¿Cómo se presentará de cara a la vida? Desde luego este año cuento con algo muy importante: predisposición a hacer cosas, a no dejarme llevar por los acontecimientos, sino a provocarlos. Eso me reconforta. Es decir, pese a que no lo tenga todo conmigo, tengo una inusitada esperanza en que todo saldrá bien. Me lo dijo B, que iba a tener un buen año, y yo me fio de ella.
Mi único propósito es ver las cosas desde el punto de vista optimista, pues creo que con eso se gana mucho en la vida. Se gana en salud y se gana en aprendizaje de las cosas. Quedarse con lo malo, regodearse en ello, ya he aprendido que no tiene mucho sentido, pues todo lo vuelve peor. Quisiera decirme a mí misma que todo saldrá bien: mis profundas metas a conseguir (terminar las cosas que empiezo, lo primero) y mis ganas indecibles sobre vivir en calidad y cantidad las cosas. Me digo a mí misma que he aprendido mucho este año pasado y que también ha cambiado mi manera de sentir la vida. Ahora tengo más pasión, más ganas, más sentido de comunión con lo que hago. Pienso en si todos estos años que me han dado un achaque importante en cuanto a salud mental empiezan a nublarse, a tener algo más de luz respecto a cómo vivo todo eso. Ya no rumio tanto, estoy más segura de mí misma, creo que tengo la suficiente fuerza y suficiente poder para salir de cualquier cosa victoriosa. Porque he aprendido a tener fe. Sí gentecilla, a tener fe también se aprende, no es algo que se tiene o no se tiene, por mucho tiempo yo no la he tenido, pero aprendí a creer en mí, y eso lo cambió todo.
Algunas de mis metas este año tienen que ver con mi pasión artística: me gustaría aprender a dibujar mejor (que para algo estoy yendo a clases), me gustaría aprender a socorrerme a mí misma sin tener que pasar por todo ese abanico emocional que me sucede cuando algo me hace mal, sin caer en conductas negativas (que son el no cuidarme como debo). Este año quiero aprender a cuidarme y ya empecé a hacerlo: nos hemos comprado una bici en casa y mi propósito no es tanto adelgazar, que también, sino coger fondo y forma en vista de ir de viaje a algún sitio centroeuropeo para las vacaciones. Nos gustaría volver a Praga, pero también me gustaría visitar Budapest o Viena o ir a Berlín de nuevo. Quizás, quizás, quizás. Como la canción. Lo que quiero es conseguir salud. Porque creo que con salud lo demás vendrá más fácil.
Pongo la música de A Winged Victory For The Sullen. Es bellísima, sobre todo para estos días nublados, que tienden a la lluvia, a la mansa manta que nos arrecia con su humedad. Pienso en cómo cuidarme mejor: la alimentación, algo básico. En el fondo no como mal del todo pero hay días en los que estoy de bajón por temas hormonales y me da por pedirme una pizza o comida china. Me gustaría que esto disminuyera. Me gustaría comer más cosas con todo tipo de verduras: aprender a cocinar alcachofas, por ejemplo. Me parece que cocinar alcachofas es algo delicado. Comer más pescado. Quisiera que mis ganas de cocinar aumentaran, pues muchas veces cocino perezosamente, aunque se me dé bien. Soy de coger una o dos verduras y pasarlas por el wok con alguna carne o seitán, Soy muy básica, para qué negarlo.
Crear también. Me gustaría que este año fuera clave en ese sentido. Me compré el otro día pasteles al óleo para pintar en unos minicuadernos algunos de mis sueños y cosas varias. Quiero implementar tanto el dibujo como la pintura en mi obra gráfica. ¡Veremos a ver qué sale! Sólo sé que tengo muchas ganas de crear y producir obra, que se ha visto mermada este último año porque no me he sentido muy motivada para ello. Aunque he reseñado más que nunca, he leído como hacía tiempo que no hacía. Creo que dedicando mi vida a escribir, leer y crear, con esas tres cosas, puedo ser feliz, muy feliz. Tengo las herramientas para ello y he de aprovecharlas.
Y ese es mi verdadero propósito: el (auto)cuidado. Cuidarme a mí, sí, pero también lo que me rodea y a los demás, cuidar las amistades, atesorarlas, fotografiar como nunca antes, sentirme viva a fin de cuentas para experimentar la vida como nunca antes he podido hacer y que, creo, puedo. Tengo la felicidad ahora mismo conmigo. ¡Me levanté cantando la música de Sonrisas y lágrimas! ¿Puede haber algo mejor?



Creo que el autocuidado es un hermoso propósito de año nuevo. Me gustaría ver tus pinturas pronto! ojalá puedas disfrutar de ese proceso.
un abrazo :)
¡Que tengas un año felicísimo! 🍀