Lo que sucede en los sueños
Sueños de vida, estelares, de aprendizajes.
Ni del jueves ni del viernes recuerdo nada de mis sueños. Sé que soñé cuando me anestesiaron, pero no lo recuerdo, simplemente unas imágenes relampagueantes que no logro dilucidar. Anoche sí que soñé mucho y lo recuerdo tan bien… Soñé que la vida en la Tierra es amor y aprendizaje, que vinimos a estar en comunión con los elementos y que a la evolución del alma la precede un estado de educación de la mirada, la acción y el sentimiento. Escribo, hoy aquí, en este mediodia, con puntos internos en mi bajo vientre que solo noto cuando me levanto del sofá. Por lo que intento no levantarme demasiado, ni hacer muchos esfuerzos. Es el muchacho quien me tiene que poner los calcetines. La operación fue muy bien y ya me estoy recuperando. Doy gracias a que me enviaron pronto a casa, porque eso significa que iba bien.
Volviendo a los sueños… Soñé que el futuro pertenecía a las brujas, que en realidad no existía Dios sino una Diosa y que un cambio de paradigma vendría a la Tierra. Soñé que era extraterrestre o que me abducían y que bajaba de una nave espacial en el universo a toda velocidad por el espacio, dejando una huella estelar que parecía un meteoro, era, yo misma: una lágrima de las estrellas. Era una lágrima de estrellas que aprendía de las personas, que podía ver el futuro y posibles vidas paralelas, era yo una lágrima que de mayor cambiaba, que se hacía exitosa y era feliz, pero a la vez me secuestraban porque guardaba una información importante para la humanidad y me llevaban al lado del mar. Era, yo, también una monjita, que creía en su Dios y de la que de pequeña abusaban.
Fueron sueños muy extraños los de anoche, me digo que fueron las medicinas, el estado de somnolencia en el que me dejan, el estado de conciencia profunda que me incitan. El caso es que lo que soñé me ha hecho pensar en hacerme vegetariana. Por algún motivo desconocido los sueños de anoche me han trastocado. ¿Habrá sido la anestesia? ¿Qué significarán todas estas cosas? La psique humana es maravillosa y una acababa sanando en una especie de mundo espiritual extraño. Me hacían como reiki en el chakra del corazón y una llama violeta me sanaba y se metía en mí. ¿Tendrá la operación algo que ver con mi karma? Oh, no sé si termino de creer del todo en estas cosas, pero yo confío en que las cosas pasan no para mejor, sino para aprender, para evolucionar. Y pienso que al soñar también seguimos evolucionando, nuestra alma no descansa de imaginar, de experimentar. Es imbatible esa parte nuestra, tan fuerte, tan poderosa.
Suena Schubert en los altavoces y los petardos de las fallas hacen de las suyas molestando. Ya hicieron la plantá. Y pienso en lo inolvidables que son algunos sueños, que se quedan en nosotros como recuerdos de esta vida y no solo de las pasadas o las paralelas. Hacemos la vida también mientras dormimos, mientras el cuerpo simplemente descansa. Pero el alma ansía aprender, ansía evolucionar, ansía crecer y crecer hasta dar con algo virtuoso, con el propósito de estar conectada a algo. Me doy cuenta de que en el fondo la depresión es eso, un síntoma de que esa conexión no existe, pero tenemos el arte y el alma… Las dos cosas son el salvoconducto para conectar hacia ese algo mucho mayor que nosotros. Conectar con otros y con el mundo y con una misma. Conectar con esa parte de ti que duerme y también con la que está consciente. Que el mundo sea nuestro destino.
En estos momentos leo La escuela del alma de Josep Maria Esquirol, nada más oportuno. Me inspiro en estos cielos que de repente están blancos y de repente están azules. En los que de repente lagrimea o salen rayitos de sol líquido. Se derrama la luz. Se derrama y nos derrite a nosotros, nos fundimos con ella.


