Un encuentro
(con mi alrededor, con mi mente, con mi yo)
Me escapo una hora de mis estancias analógicas para escribir aquí. Digo me escapo, cuando quiero decir que necesito escribir aquí, porque realmente me interesa que me leáis en este momento y este lugar. He descubierto que en Spotify está la poesía de Idea Vilariño subida, os dejo el link. Llevo escuchándola casi todo el mediodía. Lleva, también, lloviendo casi todo el día. En forma intermitente, y es como si la vela que tengo encendida me dijera qué deciros.
Durante mi retirada de substack apenas he escrito nada más que en mi diario. Me propuse seguir con mi biografía, pero es imposible. No logro encontrar la chispa adecuada. Me paso los tiempos esperando cosas, cuando esas cosas que espero solo y exclusivamente dependen de mí y de mi voluntad. Así que he decidido ponerme esta tarde después de escribir aquí, de escribir con vosotras. Porque cuando escribo en substack me doy cuenta de que no escribo yo sola, sino que escribo con alguien más. Esto es metafórico, no os hagáis ideas raras. Es una manera de decir que no me siento sola cuando escribo aquí, sino que me siento arropada y mecida por los y las que me leéis en esta plataforma y que, aunque no digáis nada por aquí, luego me lo decís en persona. Os quiero dar las gracias porque significa mucho para mí que lo que escribo llegue a las emociones escondidas y florecidas de un otro.
He estado leyendo cosas sueltas de Derrida y también las Investigaciones Filosóficas de Wittgenstein, que pude encontrar de segunda mano. Me gusta cómo ambos encuentran en el lenguaje una compensación y a la vez una falta de lo que nos sucede mentalmente. Me rio mucho con Witti, por cierto. Es como si me hiciera cosquillas mentales. Y diréis, ¿eso existe? Supongo que es la misma sensación que cuando leemos un libro y nos parece divertido, al fin y al cabo leo su libro, pero es como si me estuviera encontrando con partes de mí que no sabía ni que tenía. He logrado conseguir una consciencia del lenguaje, y me encantaría ser consciente de todo lo que quiero escribir en esta entrada, pero me temo que yo, al menos, no funciono así.
Estuve en un curso sobre mística femenina medieval que impartió Victoria Cirlot en mi librería de confianza y lo disfruté muchísimo. Me gustaría haceros llegar algo con todo lo que anoté, mis intuiciones e ideas, pero creo que requieren algo de reposo y un poco de lectura obligatoria (seguir leyendo) a mi querida Victoria. Estoy escuchando a Gluck (no la poeta, sino el compositor) y su Orfeo y Eurídice mientras tomo un té verde de Earl grey y me deshago en un dolor de incipiente regla. El caso es que me han bajado la medicación y mis hormonas hacen unas cosas muy locas. También es verdad que estoy perimenopausica perdida. Me despierto varias veces por la noche, me dan dolores de cabeza, tengo pérdidas intermenstruales, he engordado, tengo la boca seca y, sobre todo, ansiedad y desubicación máxima de las cosas que tengo que hacer. No logro concentrarme en nada. Por suerte me gusta mucho la primavera y esta luz ahuyenta todo lo malo que se yergue sobre mí.
Actualmente no estoy viendo ninguna serie a diario y trato de ver al menos una película cada dos-tres días, que es el tiempo ideal para dejar poso en mí. El otro día estuve viendo Kes de Ken Loach y me encantó. Aún no la había visto. También vi recientemente La Cenicienta de Walt Disney (la de dibujos animados) y me gustó mucho, era uno de mis clásicos de la infancia favoritos. Sin embargo me dejó muy pensativa… ¿Por qué el gato y el perro no hablaban pero los ratones sí? Me gustó verlo desde un punto de vista psicológico más que de disfrute. Me gusta arquetipar (este verbo no existe pero yo me lo invento porque es perfecto para ello) las películas que veo, los libros de narrativa que leo, las obras de teatro que pasan por mis ojitos. Lo cierto es que me entusiasma la psicología profunda y ha empezado hasta a gustarme el psicoanálisis, que le tenía un poco de tirria. Quiero empezar a leer a Lacan, ¿alguien de aquí ha leído algo de Lacan? ¿Que sepa por dónde puedo empezar a leerlo? Agradecería mucho vuestras respuestas si sabéis del tema.
Llueve sin hacer daño, de manera fina y consecuente con la tierra. Así, me digo, debería llover siempre. Unas grajillas y unas palomas bordean la casa del cura. Cada vez veo menos gaviotas por el barrio y en nada empezarán a verse los vencejos y las golondrinas. Escucho la música como si fuera también una parte de mí, me gusta anexionarme a las cosas de mi alrededor, que ellas también formen parte de mí. La vela huele de maravilla y mi diario está listo para empezar a ser escrito hoy, en el que aún no he apuntado nada en lo que llevamos de día. Echo de menos el ímpetu hacia las cosas. Como me dijo V., me he convertido en una especie de abuelita joven.
Volveré dentro de poco, espero. Solo quería daros unos apuntes de cómo estoy, cómo me encuentro. Substack es un espacio muy agradable y como tal hay que cuidarlo. ¡Nos leemos!



Leerte es como llegar a casa en un día terriblemente frío.
Qué bonita eres, ¡gracias a ti por regalarnos tu mirada! ¡Qué mejor regalo! Gracias, también, por compartir la poesía de Idea Vilariño. ¡Qué belleza! 🥹♥️