Vater Unser
Arvo Pärt, John Logan y algunas notas del día.
Comienza a escribir, dice esto. Comienza a dar sentido a todo lo que has escrito en tu diario esta tarde. Si bien es cierto que hoy nada ha sido banal, que has escrito y ahondado en tu ser, te sabe a poco. Escribir mucho te sabe a poco, y ¿por qué? No encuentras una razón. Sólo que las palabras parecen no bastar, que has necesitado hablar media hora con tu madre, que has necesitado preguntar y hablar también con Juan. Te has dado cuenta de que ves el mundo hostil porque de pequeña eran hostiles contigo. Tus hermanos, por ejemplo, siempre estaban haciéndote trastadas y en el colegio se metían contigo, con esos ojos tan grandes que tienes y que ahora se han hecho chiquitos. El mundo es hostil porque creciste en la hostilidad, pero el mundo es muchas más cosas: también puede ser maravilloso. Como el Vater Unser de Arvo Pärt. Como el sonido de los pájaros al amanecer. Como los cielos azules del verano o los cielos grises del otoño con su hojarasca. El mundo es así aquello que hacemos con él. El mundo es hostil porque el hombre hace mal a su alrededor, pero quien hace bien llena de amor los corazones de las personas. Me siento bendecida ahora mismo, al ser tocada por la música celestial de Arvo… Cielos, tengo ganas de llorar, pero antes tengo ganas de dejar de toser. Por favor, récenme plegarias para que la tos se marche, no la soporto más. Me ahoga, en el sentido literal del verbo.
He pasado toda la tarde escribiendo. 10 páginas en mi diario. He ahondado en el vacío del que os hablaba el otro día y es que creo que es algo que arrastro desde hace mucho mucho tiempo, desde que era pequeña. ¿Sabéis? Cuando era pequeña era muy hermética, apenas hablaba, apenas me comunicaba si no era algo necesario. Mucho tiempo he pensado si yo tenía algo de autista pero me dijo mi psicólogo que yo no soy autista, es decir, no tengo rasgos definitorios que me lo hagan ser. Pero sí tengo similitudes. Por ejemplo padezco de mutismo selectivo y los sitios con mucha gente o mucho ruido me abruman al punto que a veces me he tenido que escapar del lugar. Pero no tengo ningún problema en comunicarme, si tengo que decir algo, lo digo, no importa. En fin, cambiando de tema. El caso es que al escribir hoy me he dado cuenta de que mi letra, aunque no me guste, tiene algo particular, y es que es muy danzarina. ¡Mi letra baila! Se mueve por el interlineado, no hay palabra igual a otra. Esto me ha gustado. Que sea danzarina.
Luego hemos visto RED de John Logan en la plataforma del National Theatre, al que nos hemos apuntado este mes de agosto. Qué maravilla. Si bien vi en vivo la adaptación de Juan Echanove hace unos años en Madrid, ésta me ha gustado muchísimo más. Os dejo con algunos apuntes que he tomado y que me quiero guardar muy adentro:
- Dejar que el cuadro entre en nosotros.
- Sé un ser humano, estas imágenes merecen compasión.
- Hay tragedia en cada pincelada.
- Ser civilizado es saber dónde perteneces a través de tu arte y el mundo.
- La mayor parte de pintar es pensar.
- Un lugar donde las pinturas puedan moverse y ser pensadas.
- Existimos en un estado de completa disonancia
- No todo el arte tiene que ser psicodrama.
- No tener nada que perder y sí una visión que ganar.
¿No son frases fantásticas? El guión de John es una completa pasada. Si os gusta el teatro o Rothko y podéis verla os animo a que la veáis porque os va a encantar.
Cambiando de tercio, mañana Juan vuelve al trabajo, se le terminan las vacaciones, y a mí me espera una larga mañana de limpieza en casa, que está hecha un desastre. El martes tengo cita con mi médica para que me vea esta tos fea que tengo que no se va, aunque hoy no ha hecho mucho acto de presencia, solo después de cenar. Por las mañanas no toso nada y por las noches solo cuando me acuesto. Es una cosa bien rara. Porque no tengo flemas ni mocos ni nada. Veamos qué me dice. Llevo un buen rato sin toser lo que es un completo alivio. Aaaaaaay. Otra vez suena el Vater Unser de Pärt… Estoy maravillada con ese coro, parecen ángeles, parece música de otro mundo que no se parece en nada a este. ¿Sabéis? Hace mucho tiempo solía soñar con un templo verde turquesa en el que solía volar a través de él y esta música es lo más parecido a ello que he podido encontrar en todo el mundo. Si tan solo supiera pintar… Era un templo bellísimo, resplandeciente, como si fuera de otro mundo. El mundo de los sueños.
Son las 9 en punto de la noche. Me pregunto cómo será esta semana siguiente. Nos gustaría salir un día a comer fuera, al estar enferma lo hemos postergado todo y hemos pasado en casa la gran mayoría de los días, salvando alguna mañana para ir a almorzar o alguna tarde a merendar. El mundo se hace fácil así. Quisiera tener este sentimiento que tengo con el Vater Unser de Pärt siempre. Me hace sentirme consolada, en paz, en calma, como tendría que estar siempre. Tengo un lado que destaca siempre sobre otros y es ese: la calma. Creo que es lo que intento dejar en mis trabajos: pausarse ante el ritmo frenético de los días, calmarse, sentirse en paz con lo que tenemos alrededor. Dicen que el arte debe ser convulso, pero creo que hay muchos tipos de artes y el mío sirve para amansar, para dar paz. Mi arte es revolucionario en la medida de que calma en estos tiempos agitados, aporta la belleza que uno puede no encontrar en sus días, cambia el estado anímico a quien lo ve. Esto no es algo que diga yo, es algo que me vienen diciendo desde que me dedico al collage, que van a ser ya más de 20 años.
Me gustaría hacer una pequeña retrospectiva pero no sé qué galería o centro cultural podría estar interesado. Tampoco es que me seduzca mucho exponer mis cuadros, yo no creo para el público, creo porque lo necesito, porque sale de mi alma. Me gustaría volver a las técnicas mixtas que hacía en el 2011-2012 y creo que volveré más temprano que tarde, tengo muchas ganas de volver a encontrarme en los lienzos. De que mi mano sea dirigida hacia algo blanco y lo embadurne de pintura y luego pueda pegar. En realidad creo que ese es mi destino, más que el collage digital, pero no logro encontrar el momento ni el sitio adecuado. Cerca de casa abrieron un estudio de arte y en septiembre me acercaré a ver si me pueden dar clases de pintura. Me gustaría mancharme las manos, quiero ser como Rothko en RED, pintarlo todo y pintarme a mí misma a la vez. Ah, eso era pintar.
También quiero volver a hacer fotografías. En realidad nunca dejé de hacerlas, pero de algún modo unas temporadas son más efectivas que otras. Quiero hacer fotos todos los días de mi vida, quiero sentirme llena de arte, de vida. Porque para eso nací, para crear. Para sentir la creación dentro de mí y actuar en base a mis emociones y sentimientos. Crear se parece en cierta manera a rezar, es como si estuviéramos formando una obra dirigida hacia la humanidad y hacia uno mismo. Rezar al fin y al cabo era orar por lo que más necesitamos: una sensibilidad por y para el mundo. Aunque no me considero cristiana no os digo que no es la primera vez que yo rece un Padrenuestro o un Ave María. En realidad aprecio más a la virgen que a Jesús por alguna extraña razón. Pero creo en Dios, creo en algo superior a nosotros que todo lo rige, que todo lo ve. También creo en el karma y creo en la reencarnación. Como veis creo en muchas cosas que pueden no ser ciertas, pero que aumentan mi fe en el ser humano y lo divino.


